jueves, junio 23, 2011

Lo que cuenta es la propia salvación (columna de Luuk Koelman)

Lo resumo en unas palabras. Al principio los judios ortodoxos sostienen que  matar animales de forma ritual es más humano que de manera regular. Se defienden con un informe del TNO [Instituto neerlandés de investigación aplicada en ciencias físicas]. Este afirma que al ser degullados sin anestesia es cierto que les entre sangre en la tráquea y en los pulmones - pero que no se puede probar que eso les de la sensación de asfixiarse. Porque, lo que se da en el caso de un ser humano, no se puede aplicar automáticamente para un animal.

Un informe como este no realmente convence a la opinión pública, en cuanto a su lógica. La discusión rápidamente va por otro camino. Los judios ortodoxos señalan indignados todos esos otros abusos en el mundo, mucho más graves y a mayor escala. "¡La bioindustria! ¡Los pobres niños africanos! ¡Preocúpense por esos abusos primero!" Eso me parece irremedialemente divertido. Otros abusos. Así dan a entender que saben perfectamente que matar sin anestesia también es un abuso.

Tanto más curioso es que los judios ortodoxos no mencionan el único verdadero argumento que tienen: su miedo. El miedo de que después de la muerte no sean admitidos al más allá si no han vivido completamente de acuerdo con su creencia. Imagínate que un paso en falso sea fatal, no quiero ni pensarlo. Es por eso que los judíos ortodoxos insisten en adherirse al pie de la letra a todos los 613 mandamientos de la Torá, aunque datan de miles de años atrás. Así su Dios no les podrá reprochar nada y serán admitidos directamente al paraíso. Todo lo demás tiene que ceder ante eso. Lo único que les importa es su propia salvación. ¡Yo, yo, yo! El legislador lo llama "libertad de culto". Yo lo considero la forma más pura de comportamiento antisocial. Esto también esplica porqué esta semana a los judíos ortodoxos no les costó ningún esfuerzo sacar enseguida su naipe triunfo de la manga: el holocausto. Si los Países Bajos prohiben la matanza ritual sin anestesia, concluyen lo que inició Hitler. Porque, los judios devotos entonces no podrán ya vivir en los Países Bajos. Los Países Bajos Judenfrei ['libres de judíos' en alemán].

Banda de llorones. La Torá no les obliga en ningún sitio a comer carne. También se pueden hacer vegetarianos. O pueden importar la carne casher, cuyo comercio no está prohibido por la propuesta. En esencia no cambia nada. Al otro lado de la frontera se matan unos animales de más de manera ritual y ya está. Problema resuelto, aunque no le sirva nada a ningún animal.


Esta columna de Luuk Koelman se publicó hoy en el Metro neerlandés. Se copia aquí con el permiso de su autor. (Traducida por Entrelector)

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